Un mundo de arena

Inspirado en el libro Nueva Izquierda y Cristianismo

En últimas temporadas, me he cuestionado mucho acerca de por qué todo parece tan poco firme. He notado como estamos, como sociedad, caminando en arenas movedizas. Pero mi mente no podía articular muy bien lo que veía. Sabía que algo no andaba bien, pero no sabía qué. Luego vino la lectura de este libro (Nueva Izquierda y Cristianismo) que me ayudó mucho a darle palabras y claridad a lo que mi mente no encontraba. 

  • Todo crimen tiene un autor intelectual

Y en este crimen de desmembramiento social, dicho autor se llama “relativismo”. 

Todo es cuestionable, todo es a medias, nada es seguro, ningún fundamento es sólido, sino más bien de arena que ante el primer viento, mueve todo a su paso. Así es el gran desierto del relativismo. 

  • Pequeños granos de arena que se meten por todos lados

Hace poco, algunas familias llevamos a nuestros hijos a jugar a una cancha de voleybol de playa, nos divertimos mucho, y eso significa que mis hijos se llenaron de arena hasta las pestañas. Y así, como arena por todos lados, de manera muy sutil se van metiendo en nuestra vida esas ideas erróneas como: el sentimentalismo (lo que tu sientes es ley), el ateísmo (no hay dios; o mejor dicho, mato a dios y me pongo en su lugar), el misticismo (todo es mágico, misterioso, new age, ecologismo radical, astrología), etc. Y de pronto, te encuentras con ideas bien enraizadas en tu mente y corazón, que no sabes como llegaron ahí, pero que se han vuelto el fundamento de tu diario vivir, tu forma de ver la vida, la manera en la que juzgas a otros; y todo con la particularidad de que llegue otra corriente de pensamiento que te diga que todo está mal, y empieces a cuestionar todo (porque todo es “relativo”) y es un ciclo de nunca acabar. Así como yo pensé con la arena de mis hijos “¡Nunca podré sacarles toda esa arena! Entre más los reviso, más encuentro”.

  • ¿Dónde termina la arena y comienzo yo?

Mateo 7:26,27 dice: “Todo el que oye estas palabras Mías (de Jesucristo) y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. (NBLA)

Jesús nos muestra aquí dos ecuaciones sencillas: 

escuchar – hacer = insensato = casa sobre arena

casa sobre arena + tempestad = destrucción

Si dejamos que este relativismo, se transforme en el suelo que pisamos, o en el cimiento donde construimos nuestra vida; en algún momento, a causa de no tener algo seguro, estaremos tomando un camino directo a nuestra destrucción. No podemos dejar que esto

influencie nuestras vidas; y mucho menos, influenciar o dejar que esto llene la mente de nuestros hijos.

  • Un piso firme da seguridad

Y por el contrario, dos versículos anteriores describen “Por tanto, cualquiera que oye estas palabras Mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casas sobre la roca; y calló lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa: pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca” (Mateo 7:24,25 NBLA)

Las circunstancias son las mismas, lluvias, torrentes, vientos; todos vivimos vidas complicadas, con problemas golpeando contra nosotros. Y la solución no se encuentra en “si la casa hoy se siente como un fuerte edificio y mañana como bonita cabaña llena de flores” sino en el tipo de cimiento sobre la cual está construida; y solamente el fundamento sólido de escuchar con atención a Jesucristo y obedecer Su Palabra es lo que nos va a librar de la destrucción. 

La razón del hombre no nos traerá la solución a todos nuestros problemas, al contrario, si sólo nos basamos en ella, seremos siempre como niños sacudidos por las olas y siendo engañados con mentiras tan hábiles que parecen verdad (Efesios 4:11-15). 

Este libro ha sido un fuerte llamado para afirmarme en la verdad, tener valentía y amor para hablar de ella en mi familia, mi iglesia local, en mi localidad y donde Dios quiera que Su verdad sea escuchada.

Ale de Servín

 

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