Poesía en la educación

La poesía para Mary A Woods puede ser definida como <<El lenguaje del sentimiento>>. Y este a su vez <<El arte que más cruelmente ha sufrido en nuestras manos”.

La poesía siendo un arte, ha sido víctima de los cambiantes tiempos que apuntan desde hace unos siglos a una educación utilitaria, las prácticas de ahora incorporan elementos incluso artísticos para servir a los contenidos escolares.

Es cierto que en nuestros días la corriente desenfrenada de tecnología hace parecer algunas prácticas cosa del pasado, y su consideración a recuperarse puede verse entorpecida por adaptarlo mecánicamente como un recurso más, que bien puede cumplir un propósito educativo pero desconectado del fin que representa su sola presencia.

La poesía parece lejana hoy, algo que no comunica ni conecta con esta generación, y no es de sorprendernos que en ausencia de presentar cosas dignas de ver, de escuchar, de leer, de pensar y de admirar, los sentimientos queden fuera de una educación que atienda sus necesidades.

En otro artículo se habló sobre la educación clásica y como esta representa lo que es “digno”, su ideal consiste en equipar al hombre de virtud, y esta virtud se consigue cuando hay belleza y verdad en su camino. Lamentablemente hoy en día, no existe un ancla de moral, no verdades objetivas sino “verdades relativas y subjetivas” concernientes a cada uno, el constructivismo ha despojado de la educación el fundamento sólido capaz de unificar valores morales y verdades universales.

La belleza hoy día tampoco descansa sobre algo objetivo, ni se persigue con miras a alcanzarla, formamos en este sentido, parte de una sociedad despoetizada, desculturalizada e inclinada a seguir corrientes y modas para encontrar un sentido de identidad que definitivamente reposa sobre supuestos efímeros.

Sin lugar a duda, la revolución industrial trajo importantes cambios a la sociedad mundial, impactando de forma contundente al sistema social, y la educación como parte del sistema cambio su razón de formar en virtud a estimar el valor de la misma según su poder de convertirse en algo material, palpable e incluso redituable.

Es por esta fuerte razón, que las artes quedaron fuera de uso, a menos que este pudiera servir a los contenidos materializándose en algo “útil”; así, la finalidad del arte vuelve a presentarse desconectado de su esencia primaria, la de ser apreciada y ser un conducto para liberar las tensiones de la vida y darle un escape seguro a nuestras emociones.

De esta misma esencia se desprende un aspecto importante, un aspecto que se vincula directamente con la presentación de todos los contenidos escolares, y es que no podemos entender la relevancia que tiene el pensamiento sintético sino ofrecemos un contexto claro, y por ello apelare al sentido común a través de este ejemplo para ver su conexión con la poesía.

<<El templo está ante nosotros, etéreo, hermoso, erigido con música; y, en lugar de entrar y adorar, derribamos sus muros y calcinamos sus piedras, y las sometemos a análisis químicos, e imaginamos que hemos descubierto su secreto. O, para cambiar la metáfora, se nos pide la esencia de la flor, la hacemos pedazos, examinamos sus pétalos y sus estambres, y pronunciamos triunfalmente sobre su orden y suborden, su género y su especie; pero el color y el perfume que componían su vida, ¿Dónde están? El espíritu de las flores se había envuelto en ellos, y cuando murieron, desplegó sus alas y huyó, y lo que queda no es ninguna flor, solo polvo sin vida.>> Mary A. Woods

Acercar a los niños desde muy pequeños al pensamiento analítico, es un grave error del sistema educativo, aquí toma sentido lo dicho por Charlotte Mason

<<En estos tiempos de extraordinaria presión, educacional y social, tal vez la primera tarea de la madre con sus hijos es asegurarles un tiempo de crecimiento tranquilo, unos seis años completos de una vida receptiva pasiva, pasando la parte activa de esta en su mayoría afuera, al aire fresco>>.

Porque ciertamente deben primero familiarizarse con el todo, reconocerlo, admirarlo, disfrutar de él por lo menos durante sus primeros seis años de vida, no olvidando que <<la educación es la ciencia de las relaciones>>.

Los niños nacen con un instinto poético, el uso del lenguaje animista (antes de los 8 años) y su poder de imaginación permiten hacer poesía desde sus primeros años de vida de una forma inigualable, sin embargo, la falta de consciencia y la educación utilitaria, matan toda oportunidad de desarrollarse sobre la base de este arte, alentando aspectos del lenguaje que apagan toda brillantez innata hacia la poesía.

Los hogares y las escuelas no favorecen la construcción simbólica, estimulan por el contrario un lenguaje literal y un pensamiento lógico, ahogando sus instintos y privando al niño de una cosmovisión propia de su infancia, se le brindan elementos con «propósitos pedagógicos» pero que claramente reducen el poder de la poesía a aburridas lecciones moralizantes, y con ello se pierde la vitalidad de la misma inmersa en el tiempo, la melodía, la música y color.

Al respecto Carmen Bravo Villasante dijo:

“En esta época en que el utilitarismo y la tendencia hacia la especialización limitan y hasta mutilan al individuo, creemos que esta educación es más necesaria que nunca, sobre todo en la primera edad, que es cuando queda sembrada la semilla para todo lo bello y para la formación completa del ser humano.”

Esto nos lleva a pensar en la necesidad de acercar a los niños a la poesía para el exclusivo disfrute de la misma durante estos años receptivos, de manera que a su familiaridad (que se consigue con tiempo) le siga su estudio formal, ellos abstraerán por sí mismos su estructura una vez que esta se presenta con regularidad en sus días.

Si pudiéramos hablar de beneficios que se presentan por si solos por un acercamiento continuo a la misma, reconocemos un agudizado poder de observación y la conformación de un almacén de recuerdos fácilmente accesibles a la mente y agradables. Si los poemas se vuelven vívidos y reales para nuestros hijos les darán una alegría inmediata, además de la posibilidad de entrenar sus emociones y ejercitar el deseado poder de imaginación, que como todo, muere de inanición por falta de alimento.

Carmen Gil nos dice algunos beneficios de la poesía vinculados directamente a la educación.

<<Para una educación estética, para el desarrollo de la sensibilidad, para aportarnos una nueva forma de entender e interpretar el mundo, para hacernos seres humanos más completos.>>

<<…hablemos entonces de que la poesía conlleva un fin en sí misma y no como un instrumento utilitario y funcionalista, sabemos que el discurso literario estimula el pensamiento divergente y creativo y que esto por si solo constituye una forma de educación pero el cuidado radica en no convertirlo en una lección enemistada con el ideal de proveer alegría o goce estético, no es que no tenga otros usos o beneficios, sino que debemos dejar que estos se presenten por si solos.>>

CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Todos los niños nacen con un instinto poético, se estimula o se apaga; así que el hogar es el primer lugar donde el niño puede cultivar tanto su gusto por la poesía como enriquecerse de sus beneficios.
  • La tradición oral es un paso para el discurso narrativo y poético en los niños, que no falte en nuestros hogares.
  • La función del padre es enseñar a sus hijos a sentir, en presencia de los distintos elementos que rodean al niño, naturaleza, personas, lugares, misterios de la vida, la muerte, la enfermedad, etc. La poesía es un buen ungüento para elevar el corazón y poner pensamientos agradables en la mente.
  • Aprovecha las oportunidades que ofrecen las eventualidades y festividades para acercarles a bellos poemas que dejen huella en sus tiernas mentes.
  • En niños pequeños los elementos de la poesía que son pensamiento, emoción, música; deben invertirse en música, emoción, pensamiento. Porque un niño escuchará y disfrutará la música de un poema antes de poder apreciar la emoción; apreciará la emoción antes de poder comprender el pensamiento. Por ello importante ofrecer poemas de acuerdo a su edad, durante la primera infancia ofrece poemas con rima, ritmo simples y versos que canten ellos mismos.
  • En la descripción de sus programas en el volumen 3 de la obra magistral de Charlotte Mason, la lectura libre de la poesía era una actividad diaria y debía formar parte de las primeras lecciones educativas desde los primeros años formales (7años) “En esta etapa, sus lecciones de lectura deben avanzar tan lentamente que puede aprender sus ejercicios de lectura, tanto en prosa como en poesía, así como sus lecciones de recitación.” Charlotte Mason
  • Permite que tus hijos pasen tiempo solo cultivando el oído, escuchando a los poetas, sus obras y disfrutando de ellas, un año o dos luego <<Debemos evitar las ‘colecciones’ de poemas; más bien, un poeta podría tener al menos un año para sí mismo, para que pueda tener tiempo de hacer lo que esté en él para cultivar el ojo observador, el oído que escucha, el corazón generoso.>> (Charlotte Mason), incluye la narración poética alrededor de los 11 o 12 años de edad y solo un poco más tarde inicia con la gramática de la poesía, a los 13 años puede comenzar un estudio más formal sobre su métrica y aspectos técnicos del poema.
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Ve la primer entrevista y segunda entrevista a poetas discurriendo sobre este tema.

 

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